'Solo asesinatos en el edificio' confirma en la temporada 2 que no es flor de un día
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'Solo asesinatos en el edificio' confirma en la temporada 2 que no es flor de un día

El Arconia de Nueva York vuelve a ser el escenario de un asesinato, y Selena Gómez, Steve Martin y Martin Short vuelven a investigarlo en una temporada 2 de 'Solo asesinatos en el edificio' que confirma que su primera entrega no fue fruto de la casualidad y que es una comedia muy segura de sí misma.

Por Marina Such - 21 Jun 2022

La primera temporada de Solo asesinatos en el edificio resultó ser una pequeña sorpresa en Disney+ el verano pasado. La mezcla de Steve Martin, Martin Short y Selena Gómez en una comedia sobre aficionados a los podcasts de true crime que investigan un asesinato en el edificio en el que viven parecía, a priori, una idea extraña que resultó funcionar a la perfección. Creada por el propio Martin y John Hoffman, la serie conseguía mantener el misterio, parodiar los podcasts de true crime (con una Tina Fey muy divertida), crear humor con las interacciones entre sus tres protagonistas y, al mismo tiempo, construirlos como personajes tridimensionales a los que era inevitable no acabar tomando cariño.

La temporada 2, que se estrena el día 28 de junio con sus dos primeros episodios, arranca exactamente en el mismo punto donde terminó la primera: con Mabel descubriendo el cuerpo apuñalado de Bunny, la presidenta de la comunidad del Arconia, en su apartamento y los tres siendo arrestados por la policía para ser interrogados. A partir de ahí, Solo asesinatos en el edificio se dedica a profundizar en los elementos que ya presentó en su entrega inaugural y, sobre todo, en las personalidades de sus protagonistas.

La soledad de cada uno de ellos sigue siendo un aspecto muy importante. La afición a esos podcasts criminales se deriva en parte de eso, y es igualmente una característica que define a buena parte de los vecinos del Arconia. Es un edificio enorme en el que casi todos se conocen, aunque sea de vista, pero donde todos se quedan en la parcela de su apartamento y su rutina diaria. Ninguno rompe ese círculo de soledad y aislamiento. Al menos, Charles, Oliver y Mabel se encuentran unos a otros.

Ese subtexto de melancolía permanece siempre por debajo de las ideas alocadas de Oliver o de los giros que va dando la investigación. La serie es muy consciente de que las víctimas no siempre reciben la atención que deberían en los podcasts de Cinda Canning, así que hace un esfuerzo consciente por dar a Bunny una caracterización que la saque de ser simplemente la excusa para que "Oli-Mabel" (el Charles es mudo) la líen de nuevo siendo detectives amateur.

Y es que el pasado es, otra vez, un motor importante de la historia. Si en la temporada 1 fue el de Mabel el que estaba relacionado con el crimen, esa vez es el de Charles el que se va a explorar. Y, de paso, también empezamos a tener nuevas pinceladas de la personalidad del Arconia. Los bloques de apartamentos tan típicos de la zona alta de Manhattan siempre tienen historias curiosas detrás de sus paredes (buscad el Ansonia y el Apthorp, que es el Arconia de la serie, y veréis) y Solo asesinatos en el edificio quiere añadir otro toque neoyorquino más.

Le aporta también un aire un poco diferente a las peripecias de Charles, Mabel y Oliver, que siguen siendo el corazón de la comedia. Steve Martin, Selena Gómez y Martin Short funcionan como un equipo bien engrasado en el que se ha desarrollado genuino afecto. Los tres se complementan potenciando sus puntos fuertes y manteniendo a raya los que pueden ser más agotadores, como la tendencia al histrionismo de Martin Short o que Selena Gómez pueda parecer demasiado imperturbable.

El trío protagonista de 'Solo asesinatos en el edificio' nunca se libra de los problemas.
El trío protagonista de 'Solo asesinatos en el edificio' nunca se libra de los problemas.

Y tampoco es todo nuevo en la entrega. El caso inicial todavía da algunos coletazos y los protagonistas han de enfrentarse a algunas de sus consecuencias, más allá de animarse a hacer una secuela de su podcast. Aquí entra cierto componente metarreferencial que está bastante controlado, y la parodia de los programas de true crime continúa siendo uno de sus aspectos mejor conseguidos.

Las pinceladas más humanas que la serie va añadiendo a sus protagonistas se equilibran con algunos gags realmente divertidos (como el del cuchillo que se ve en el tráiler) y lo que le falta es dar un poco más de entidad a algunas de sus incorporaciones a la temporada 2. Amy Schumer juega el mismo rol que Sting, aunque ella abre la puerta a nuevos chistes a costa del negocio de Hollywood, y Cara Delevingne debería de ayudar a que veamos otro lado de Mabel.

La prensa ha podido ver seis de los diez capítulos que componen la temporada y el nivel se mantiene en su mayor parte. Es probable que el misterio, al final, se quede un poco diluido porque, conforme avanza la temporada, cada vez se complica un poco más, pero merece la pena verla por la dinámica entre Charles, Oliver y Mabel. Sigue siendo divertida y entrañable.