Juegos sucios

V.O: Dirty Tricks 2021
  • 1 temp.
  • Documental

Ficha técnica

Directores/as:
Daniel Sivan
Reparto:
Lotan Fisher
Guionistas:
Daniel Sivan
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La realidad da para mucho y, en consecuencia, ha inspirado documentales de todo tipo. Desde los que repasan algunos de los crímenes más sonados de la historia hasta otros que exploran curiosas costumbres alrededor del mundo. Entre esta amalgama, no es de extrañar que surjan también producciones sobre juegos de cartas como el bridge, aunque seguro que el enfoque que le da la docuserie israelí Juegos Sucios no es el que te esperas. O sí, porque el título tampoco dejar lugar a dudas.

El bridge es uno de los juegos de cartas más populares del mundo y, en el ámbito de la alta competición, mueve millones de dólares al año. Sin embargo, esta docuserie no pretende instruirnos en sus reglas, sino que se centra en la figura de Lotan Fisher, que llegó a convertirse en el mejor jugador a nivel mundial y protagonizó el mayor escándalo relacionado con el bridge al ser acusado de hacer trampas.

Una acusación que llegó en 2015 y señalaba que el israelí había creado un código para comunicarse con su compañero Ron Schwartz durante las partidas, algo que está totalmente prohibido. Esto, además, acabó destapando que la mayoría de los mejores jugadores del mundo tampoco seguían las normas para ganar.

Y, ¿quién se encuentra al frente de esta docuserie de tres episodios? Pues Daniel Sivan, responsable también de la docuserie El nazi Iván el Terrible, disponible en Netflix, sobre un hombre acusado de ser el cruel guardia del campo de exterminio nazi. En su proceso de documentación para Juegos Sucios, Sivan conoció de primera mano la enorme rivalidad existente en el mundo del bridge: "Me metía en pequeños clubs de bridge esperando encontrar a gente relajada y súper agradable, pero allí donde iba me topaba con gente despiadada que solo pensaba en ganar, personas de la tercera edad ávidas de sangre".

Para que os hagáis una idea de lo que supuso este escándalo, el impacto del caso Fisher en el mundo del bridge fue similar a la repercusión que tuvo en el del ciclismo el dopaje de Lance Armstrong. Así, desde 2017, tanto Fisher como su compañero Schwartz tienen prohibido jugar y participar en cualquier actividad dentro de la Federación de Bridge de Israel.

Dicen que en el amor y la guerra todo vale, aunque algunos parecieron pensar que tampoco había reglas en el bridge. Sea como sea, Juegos sucios pone las cartas sobre la mesa (perdón) y nos introduce en un mundo de estrategia, trampas y competitividad que funciona como un retrato perfecto de la ambición.